1. Definir qué debe retirarse y qué debe conservarse
El alcance debe distinguir equipos, estructuras, cableado, soportes y componentes que salen de servicio de aquellos que siguen operativos o que el cliente conservará. Esta separación evita intervenir elementos fuera del proyecto.
2. Documentar el estado actual
Fotografías amplias y de detalle, dimensiones aproximadas, ubicación y una descripción de la instalación permiten entender mejor el trabajo. Si existen placas, identificaciones o datos técnicos visibles, también pueden ser útiles.
3. Revisar accesos y maniobras
Puertas, pasillos, desniveles, escaleras, espacio para equipos de apoyo, estacionamiento de vehículos y zonas de carga pueden cambiar la forma de ejecutar el retiro. El peso aislado de un equipo no describe toda la dificultad logística.
4. Identificar materiales y segregación
Cuando el desmontaje produce varias familias de materiales, conviene anticipar cómo se separarán. Esto puede facilitar recuperación de activos, valorización de metales, reciclaje y trazabilidad.
5. Determinar si se necesita visita técnica
Una visita tiene sentido cuando los antecedentes no permiten resolver interferencias, maniobras, riesgos operativos o recursos necesarios. La visita no reemplaza la propuesta: entrega una base más confiable para prepararla.